martes, 8 de abril de 2014

ULISES


       Ahora están todos muertos. Confiaban en mí. Yo los arranqué del abrazo de sus mujeres y de sus hijos y los traicioné, los traicionaron los dioses. Cada isla, cada costa explorada, quedó manchada de su sangre. Hemos inventado el mundo. Los poetas cantarán la hazaña durante siglos pero solo quiero que me arranquen la lengua. Solo el necio dirá que fui un héroe. Los conduje a la muerte. Ninguno conocerá jamás a sus nietos, ni pisará la uva, ninguno volverá a arrojar la red al mar. Este mar que me susurra un odio fatigado. Hablé y les prometí gloria y riqueza. Y regreso yo, envuelto en andrajos. Qué les diré. Qué mirarán. Las arrugas recorrerán los rostros expectantes de las mujeres. No diré nada. Ellas ya saben. Pero me mostraré digno. Soy un rey. Ellas entenderán.
      
JUDAS                                           

                      "No debería uno contar nunca nada". Tu rostro mañana. Javier Marías.

      No debería uno contar nunca nada, amigo, pero el silencio es un lujo. Solo había que esperar el momento adecuado. Fue muy fácil. No me importa qué le ocurra, no es mi problema, ya pillé la pasta. ¿Chivato?¿Quién traiciona a quién? Jamás recibí nada de nadie; insidia y desprecio. Me trataban como a un perro sarnoso y les pagué con la misma moneda. Ahora necesito un coche. Me buscarán. Tengo que salir de aquí.

martes, 1 de abril de 2014

CALIPSO


       Hoy encontré dentro de un libro una postal. La reconocí al instante pero no quise leerla. La dejé sobre la cómoda. Pero ahora, tumbada en la cama, la miro. Una luminosa hondonada azul turquesa con un gran crucero fondeado: Santorini. En el reverso: verano del 2006. Primero dejé de pensarte y luego te olvidé, como se olvida el dolor. Tenías que irte, lo sé. Tu mundo estaba ahí afuera. Los días se volvieron oscuros: pero la noche está repleta de seres que, con paciencia, recogían mis lágrimas, y me las entregaban en las palmas de las manos como un licor silencioso. Esta postal es una suave brisa en el recuerdo. La esconderé entre los libros y sabré que siempre estarás ahí.