martes, 8 de abril de 2014

ULISES


       Ahora están todos muertos. Confiaban en mí. Yo los arranqué del abrazo de sus mujeres y de sus hijos y los traicioné, los traicionaron los dioses. Cada isla, cada costa explorada, quedó manchada de su sangre. Hemos inventado el mundo. Los poetas cantarán la hazaña durante siglos pero solo quiero que me arranquen la lengua. Solo el necio dirá que fui un héroe. Los conduje a la muerte. Ninguno conocerá jamás a sus nietos, ni pisará la uva, ninguno volverá a arrojar la red al mar. Este mar que me susurra un odio fatigado. Hablé y les prometí gloria y riqueza. Y regreso yo, envuelto en andrajos. Qué les diré. Qué mirarán. Las arrugas recorrerán los rostros expectantes de las mujeres. No diré nada. Ellas ya saben. Pero me mostraré digno. Soy un rey. Ellas entenderán.

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