ULISES
Ahora están
todos muertos. Confiaban en mí. Yo los arranqué del abrazo de sus mujeres y de
sus hijos y los traicioné, los traicionaron los dioses. Cada isla, cada costa
explorada, quedó manchada de su sangre. Hemos inventado el mundo. Los poetas
cantarán la hazaña durante siglos pero solo quiero que me arranquen la lengua.
Solo el necio dirá que fui un héroe. Los conduje a la muerte. Ninguno conocerá
jamás a sus nietos, ni pisará la uva, ninguno volverá a arrojar la red al mar.
Este mar que me susurra un odio fatigado. Hablé y les prometí gloria y riqueza.
Y regreso yo, envuelto en andrajos. Qué les diré. Qué mirarán. Las arrugas
recorrerán los rostros expectantes de las mujeres. No diré nada. Ellas ya
saben. Pero me mostraré digno. Soy un rey. Ellas entenderán.
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