CALIPSO
Hoy
encontré dentro de un libro una postal. La reconocí al instante pero no quise
leerla. La dejé sobre la cómoda. Pero ahora, tumbada en la cama, la miro. Una luminosa
hondonada azul turquesa con un gran crucero fondeado: Santorini. En el reverso:
verano del 2006. Primero dejé de pensarte y luego te olvidé, como se olvida el
dolor. Tenías que irte, lo sé. Tu mundo estaba ahí afuera. Los días se
volvieron oscuros: pero la noche está repleta de seres que, con paciencia,
recogían mis lágrimas, y me las entregaban en las palmas de las manos como un
licor silencioso. Esta postal es una suave brisa en el recuerdo. La esconderé
entre los libros y sabré que siempre estarás ahí.
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