martes, 1 de abril de 2014

CALIPSO


       Hoy encontré dentro de un libro una postal. La reconocí al instante pero no quise leerla. La dejé sobre la cómoda. Pero ahora, tumbada en la cama, la miro. Una luminosa hondonada azul turquesa con un gran crucero fondeado: Santorini. En el reverso: verano del 2006. Primero dejé de pensarte y luego te olvidé, como se olvida el dolor. Tenías que irte, lo sé. Tu mundo estaba ahí afuera. Los días se volvieron oscuros: pero la noche está repleta de seres que, con paciencia, recogían mis lágrimas, y me las entregaban en las palmas de las manos como un licor silencioso. Esta postal es una suave brisa en el recuerdo. La esconderé entre los libros y sabré que siempre estarás ahí.

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