METAMORFOSIS
Lo que ella significó, ¿qué fue? Tumbado sobre la cama, a oscuras, forzó los vagos pliegues de la memoria sin apenas entrever nada. Respiró hondo la confusa oscuridad de la habitación y exhaló, y volvió a respirar y a exhalar profundamente, atrapando las burbujas de aire en las recónditas cavidades de los pulmones, y relajó el cuerpo como le había enseñado el coach en las clases de control emocional. Respiró una y otra vez, inspirando y espirando, dejándolo todo atrás, pensando solo en la respiración, sintiendo como desaparece la gravedad del cuerpo, miembro a miembro, nada pesa ya, ni la cabeza, ni el torso, ni las piernas, sintiendo la levedad en los brazos, los dedos son plumas delicadas, sintiendo el aire en las yemas, una forma única y sensitiva al compás del diafragma que se curva y se arquea exhalando, sintiendo el aire que te recorre, olvidando las preocupaciones de cada día, el estrés, los problemas que no quieres en ti, expulsándolos serenamente en cada respiración, respirando y exhalando, inspirando y espirando, tranquilizándote, visualizando un lugar agradable, sonidos que te reconfortan... y, según se alejaba la voz pausada y grata del narrador, relajado, distendido, alzó los dedos, con delicadeza, como queriendo tocar la oscuridad o como dibujando una forma, y en el vapor del sueño le llegó un aroma fresco y un sabor a saliva, y el color azul, el mar como una bandeja de zafiros; y a través de ese fuga psíquica regresaron los recuerdos, desordenados y carnales, que lo adentraron en el territorio complaciente de la sensualidad.
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