domingo, 23 de febrero de 2014

2. Emily Dickinson

   ¿Qué leer?,- como la revista - una tarde cualquiera, a cualquier hora, mientras esperas...

          El viento comenzó a mecer la hierba, editado por Nórdica con ilustraciones de un prometedor Kike de la Rubia -ver web- apareció en los estantes de la librería de El Corte Inglés de Badajoz. Lo leí en la cafetería del último piso hace un par de semanas; lo releí de nuevo en casa, esta tarde de domingo soleado, esperando la lluvia que se avecina a la noche. Es una corta selección bilingüe de los poemas de  E. Dickinson.

          Me siento contento y extraviado con esta lectura- ese es el sentimiento que me ha dejado también otras veces esta poeta. Tengo la sensación de invadir una intimidad familiar y sosegada que recorre el campo, la casa, las flores, el alma, el amor, la muerte asumida, como quien, cogido de la mano, aprende secretamente de la vastedad de lo efímero y la cercanía de lo extraño.

         El enigma de Dickinson: no esperar nada.
     
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Yo no soy nadie. ¿Quién eres tú?
¿También tú no eres nadie?
¡Entonces ya somos dos!
¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes.

¡Qué aburrido ser alguien!
¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,
como una rana, todo el mes de junio,
a una charca que te contempla.

                                  Trad. de Enrique Goicolea

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I´m Nobody! Who are you?
Are you - Nobody - Too?
Then there´s a pair of us!
Don't tell! they´d advertise - you know!

How dreary - to be - Somebody!
How public - like a Frog -
To tell one´s name - the livelong June -
To an admiring Bog!




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