domingo, 30 de marzo de 2014

30'' (2) 


        30 segundos detenido en el semáforo. Pero ese tiempo jamás existió. Se detuvo y siguió adelante. Regresaba a casa después de una noche sin incidentes en la clínica, recreándose en la timidez de las primeras luces. Ya tenía todo organizado, cuando llegara al piso y durmiera un poco... Una semana contante y sonante para sí mismo. Solo él. La primavera estaba respirando por todas partes y aunque, aún hacía algo de frío, el buen tiempo lo acompañaría. Había alquilado una pequeña casa rural a las afueras de un pueblo de montaña. La conocía del pasado año. Un olor a madera de roble verde, a helecho, a musgo, no sabe, un olor dulce, sordo, que en la ciudad no existe. Una sonrisa le floreció por dentro. Regresaba al hogar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario