lunes, 24 de marzo de 2014

NIRVANA

                                                                          With the light out, it's less dangerous
                                                                          Here we are now, entertain us


                Kurt Cobain. 8 de abril. 20 años. A Moraleja apenas llegaba la radio, excepto La Ser y Radio Nacional; los 40 o frecuencias así eran un accidente. Difícil saber qué se cocía por ahí. Además, excepto mi hermano, que aprendía a tocar la guitarra, ninguno de mis amigos tenía especial interés por la música, de ningún tipo.
                Escribo este post para recordar el día que escuché por primera vez  Smells like teen spirit. Fue en Covilha, en Portugal, durante un intercambio escolar con el instituto. Tras los campeonatos deportivos, la comida de convivencia, etc., nos dieron unas horas libres antes de regresar. Una chica, llamada Carla, me preguntó si quería ir con ella a una discoteca. Nos montamos en su moto de cross y subimos y bajamos, a toda velocidad, las empinadas calles de Covilha. Llegamos a la discoteca Nº 1 - creo recordar que así se llamaba. Llevado de aquí para allá, por mi enérgica amiga, pedimos algo en la barra y nos metimos en la pista de baile. Tenía 16 años. La gente saltaba, bailaba, se empujaba, chillaba y ... era frenético. Cuando sonó Smells la pista fue un torbellino. Es Nirvana - me dijo Carla.
                No se me quitó de la cabeza y a los pocos días vi en TVE el vídeo. La canción arrancaba con un riff feroz e inquietante, para agazaparse luego, contenida, por el bajo de Novoselic y la batería de Grohl , y volvía a romper con la fuerza visual del desgarro Here we are now, entertain us de la voz de Cobain.
             Un par de meses después visitamos la Barcelona preolímpica. Un viaje de fin de curso, como todos, los de entonces. El último destino fue Andorra. Compré el casete en Andorra la Vella. Nevermind. Sí importa, ahora. Aquel viaje de vuelta, con la inconsciencia y la pasión del adolescente, intenté que mis compañeros de autobús escucharan la cinta en los walkmans.
                En Now is the hour ( Ahora es el momento ), Tom Spanbauer cuenta la historia de Rigby John Klusener, un adolescente de 17 años que quiere abandonar los campos de siembra de Idaho y marchar a San Francisco. Purple Haze, de Hendrix, es el acicate para salir de una vez por todas del ambiente opresivo de su pueblo y de su familia. Así que un día decide largarse y leemos cómo éste marcha por una carretera, optimista Purple Haze was in my brain, / lately things don't seem the same, hacia San Francisco. No sabremos más de él, pero lo consiga o no, Rigby John Klusener había logrado mucho antes zafarse, por los punteos psicodélicos de Hendrix, de aquella realidad mediocre.
                Una canción o un poema pueden abrirle un espacio nuevo a la realidad, quizá como un espejismo, aunque los espejismos también reconfortan al sediento.

                Es éste un mínimo recuerdo/homenaje a Kurt Cobain, quien alguna vez se quejó de que el público no lo entendía. Quizá. A él se lo llevó el dolor, la depresión y las drogas. Le hizo una brecha a la Generación X.


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