EL ALCOHOL (1)
Las calles se han ondulado y con las horas han adquirido
una viscosidad de gasterópodo escurridizo. Marchan hacia atrás, dejando un
rastro sucio que se diluye. Marchan hacia abajo y
permiten entrever, en la lejanía, el alba enrojeciendo los valles y los bosques,
mientras sobre su cabeza giran en revuelo chillón unos vencejos comunes. Las casas se
proyectan irregularmente, como recortadas en cartón-piedra, y parecen marchar
en orden por la línea grisácea y azul de los zócalos, hacia abajo y hacia
arriba. Aún hace frío. Se ha subido el cuello y apretado el paso. La
sensación de las cosas se esfuma: un tenue vapor constató el
cambio en la respiración.
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