jueves, 27 de marzo de 2014


MAIKO


Ahora yo, el desterrado, el inmoral,
el incierto, burlando los caminos,
heridos los pies, hambriento,
huyo de las luces, del rumor de la gente,
del feroz ladrido del perro
y entre los árboles, bajo la luna de papel,
lloro, ni dioses, ni sake,
ni seda, ni código, ni puñal, 
solo y amanece:
un ruiseñor en el cerezo
es una lanza
que el corazón muerde.









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