martes, 18 de marzo de 2014

LEDA


      Katerina sueña sentada en el brocal de una fuente; el agua resbala dulcemente por las alas extendidas del cisne de alabastro que la corona. Visto desde el cielo, este parque es apenas una minúscula mancha verdosa en un plano. Un parque con escasa entidad municipal que tiene una fuente rítmica y alada para Katerina. El agua la acomoda y la seduce. El sueño de Katerina está poblado de susurros, de placidez y cualquiera podría penetrar, en voz baja, por sus ojos azules y húmedos. Ha movido las pestañas, ha parpadeado, despierta, y se percibe una convulsión, un soplo en la faz del agua y en el envés de las hojas de los plataneros que dan sombra. Katerina se mueve, se incorpora y se marcha. Vuelve al trabajo. Anda el tiempo, la ciudad no se detiene.


No hay comentarios:

Publicar un comentario