domingo, 4 de mayo de 2014

ESTORNINO


    Voz: más sonora y aguda que la del Pinto; un siiuu notablemente silbante ( Roger Tory Peterson & Guy Mountfort & P.A.D. Hollom: Guía de campo de las aves de España y de Europa. Ediciones Omega. 1995. Cuarta reimpresión 2006.)

      Encendió el ordenador y buscó imágenes de estorninos. En youtube encontró un vídeo que le mostraba los extraordinarios movimientos de las bandadas de estos pájaros, que al atardecer, sobre los campos de la feliz Inglaterra, forman nubes airadas e impredecibles. Movimientos tubulares que acabaría por saber que se conocen como "murmuraciones". Acompañaba al vídeo una pieza musical, el apócrifo Adagio de Albinoni, así que los estorninos parecían danzar con estudiada y decadente sensualidad para la cámara. Estaba pensado en eso, en que, quizá, hubiera una intención oculta en los pájaros, un exhibicionismo natural y libre, cuando se le ocurrió que en realidad estaban imitando las fluctuaciones de nuestra imaginación. La danza de los estorninos era la imagen que de nuestra imaginación la naturaleza proyectaba sobre los campos, inasible y volátil, ligera y oscura, dirigiéndose a ningún lado y siempre a un lugar seguro dentro de nosotros mismos. Volvió a dar al play y observó con detenimiento los perfectos límites del bando de aves y buscando otra analogía se percató que, desde la distancia, la bandada se comportaba como el humo del tabaco, solo el humo de las hojas del tabaco oscila con iguales ondulaciones. La comparación le pareció divertida, no carente de subjetividad, un hallazgo como otro cualquiera. Con estas cosas fue pasando la tarde, hasta que cansado de mirar la pantalla, se levantó y salió a la terraza del piso y vio como, a lo lejos, sorteando el paisaje de bloques de cemento y antenas, una cigüeña blanca avanzaba lentamente hacia poniente.

METAMORFOSIS

Lo que ella significó, ¿qué fue? Tumbado sobre la cama, a oscuras, forzó los vagos pliegues de la memoria sin apenas entrever nada. Respiró hondo la confusa oscuridad de la habitación y exhaló, y volvió a respirar y a exhalar profundamente, atrapando las burbujas de aire en las recónditas cavidades de los pulmones, y relajó el cuerpo como le había enseñado el coach en las clases de control emocional. Respiró una y otra vez, inspirando y espirando, dejándolo todo atrás, pensando solo en la respiración, sintiendo como desaparece la gravedad del cuerpo, miembro a miembro, nada pesa ya, ni la cabeza, ni el torso, ni las piernas, sintiendo la levedad en los brazos, los dedos son plumas delicadas, sintiendo el aire en las yemas, una  forma única y sensitiva al compás del diafragma que se curva y se arquea exhalando, sintiendo el aire que te recorre, olvidando las preocupaciones de cada día, el estrés, los problemas que no quieres en ti, expulsándolos serenamente en cada respiración, respirando y exhalando, inspirando y espirando, tranquilizándote, visualizando un lugar agradable, sonidos que te reconfortan... y, según se alejaba la voz pausada y grata del narrador, relajado, distendido, alzó los dedos, con delicadeza, como queriendo tocar la oscuridad o como dibujando una forma, y en el vapor del sueño le llegó un aroma fresco y un sabor a saliva, y el color azul, el mar como una bandeja de zafiros; y a través de ese fuga psíquica regresaron los recuerdos, desordenados y carnales, que lo adentraron en el territorio complaciente de la sensualidad.



martes, 8 de abril de 2014

ULISES


       Ahora están todos muertos. Confiaban en mí. Yo los arranqué del abrazo de sus mujeres y de sus hijos y los traicioné, los traicionaron los dioses. Cada isla, cada costa explorada, quedó manchada de su sangre. Hemos inventado el mundo. Los poetas cantarán la hazaña durante siglos pero solo quiero que me arranquen la lengua. Solo el necio dirá que fui un héroe. Los conduje a la muerte. Ninguno conocerá jamás a sus nietos, ni pisará la uva, ninguno volverá a arrojar la red al mar. Este mar que me susurra un odio fatigado. Hablé y les prometí gloria y riqueza. Y regreso yo, envuelto en andrajos. Qué les diré. Qué mirarán. Las arrugas recorrerán los rostros expectantes de las mujeres. No diré nada. Ellas ya saben. Pero me mostraré digno. Soy un rey. Ellas entenderán.
      
JUDAS                                           

                      "No debería uno contar nunca nada". Tu rostro mañana. Javier Marías.

      No debería uno contar nunca nada, amigo, pero el silencio es un lujo. Solo había que esperar el momento adecuado. Fue muy fácil. No me importa qué le ocurra, no es mi problema, ya pillé la pasta. ¿Chivato?¿Quién traiciona a quién? Jamás recibí nada de nadie; insidia y desprecio. Me trataban como a un perro sarnoso y les pagué con la misma moneda. Ahora necesito un coche. Me buscarán. Tengo que salir de aquí.

martes, 1 de abril de 2014

CALIPSO


       Hoy encontré dentro de un libro una postal. La reconocí al instante pero no quise leerla. La dejé sobre la cómoda. Pero ahora, tumbada en la cama, la miro. Una luminosa hondonada azul turquesa con un gran crucero fondeado: Santorini. En el reverso: verano del 2006. Primero dejé de pensarte y luego te olvidé, como se olvida el dolor. Tenías que irte, lo sé. Tu mundo estaba ahí afuera. Los días se volvieron oscuros: pero la noche está repleta de seres que, con paciencia, recogían mis lágrimas, y me las entregaban en las palmas de las manos como un licor silencioso. Esta postal es una suave brisa en el recuerdo. La esconderé entre los libros y sabré que siempre estarás ahí.

lunes, 31 de marzo de 2014




                                                               Si natura negat, facit indignatio versum
                                                                                                                         Juvenal

Tramo poética batalla, armas de acero elijo,
mas aguardo, pues es preferencia nuestra la mar,
la libertad sin trabas, sin óxidos, sin carencias,
la libertad tendida a olas azules
y playas vírgenes de palmas y soles rojizos.
Agudos venablos e incisiva alfanje presento,
mientras la carne dulce de las uvas que me tiendes
en mi lengua estalla. Siento desprecio, su ardor.


( Un rescate que he hecho del año 2003 )





TRAZOS

que te llevan a mirar, sonreír: obstinación
en dibujar un mapa del exceso léxico:
en la superficie bruñida de la mesa, entre infusiones,
escribir palabras que prometen ser besos
y su contrario, cuando labios, salivas los prestan.






EL DÍA DE LA ESFINGE

         El hijo de Layo ascendía las cuestas del monte Ficio. La sed le secaba la lengua y los labios y  los pies le quemaban. El sol abrasador se alzaba sobre él y como un cíclope de fuego le escupía un mal augurio. Cuando por fin alcanzó la cima, divisó a lo lejos las murallas de la antigua ciudad de Tebas. Y la vio. Ella lo esperaba con los ojos encendidos. ¡Has tardado, joven príncipe! Edipo tomó aire y apretó fuerte el hierro de su espada. ¿Conoces el acertijo? Sí, bella hija de la perra. Tres son los pasos que da el hombre: de niño juega, libre de leyes; de adulto, ansioso de riqueza y poder, engaña y especula; y de anciano, débil y torpe, aconseja y adoctrina. Entonces, cuando aún salía de su boca la voz, una zarpa le desgarró el cuello y cayó fulminado al suelo, como un saco de arpillera.



domingo, 30 de marzo de 2014

30'' (2) 


        30 segundos detenido en el semáforo. Pero ese tiempo jamás existió. Se detuvo y siguió adelante. Regresaba a casa después de una noche sin incidentes en la clínica, recreándose en la timidez de las primeras luces. Ya tenía todo organizado, cuando llegara al piso y durmiera un poco... Una semana contante y sonante para sí mismo. Solo él. La primavera estaba respirando por todas partes y aunque, aún hacía algo de frío, el buen tiempo lo acompañaría. Había alquilado una pequeña casa rural a las afueras de un pueblo de montaña. La conocía del pasado año. Un olor a madera de roble verde, a helecho, a musgo, no sabe, un olor dulce, sordo, que en la ciudad no existe. Una sonrisa le floreció por dentro. Regresaba al hogar. 

sábado, 29 de marzo de 2014

30''


            Los días vuelan. Es muy temprano aún, y las calles están llenas de coches que vuelan:  hoy no llegamos. El semáforo en rojo: qué ... Las 6:30, la ducha rápida, el café, la puerta del garaje, la carretera y  rock, rock intentando animar oh yeah, oh yeah Sheena is... El semáforo en rojo. A esta hora la oficina está vacía. Me gusta llegar temprano y ver cómo van entrando los compañeros, de uno en uno, hablando en voz baja, desperezándose. Hay buen humor. Es una suerte. Rojo. No pasa nada. Calma. A mi izquierda un Mégane azul. Vaya, sonríe. ¿Y tú, de qué te ríes? Hoy no llegamos a tiempo. Este semáforo es desesperante. Me gusta llegar temprano. Cuando entro, busco la máquina del café, meto una de 50 y comienza a resonar la oficina y a evaporarse esa densidad de alógeno que se le queda de la noche. La oficina también tiene legañas. Junto a la máquina han colocado un vinilo: un bambú, verde clarito. Zen: café y paz interior. Aquí no hay ni un árbol, una acera sucia. Semáforo absurdo... Left a good job in the city Workin´for the man ev´ry night and day... Cómo sube la Turner. Marco el compás en la palanca de cambio. Meto primera. Verde. Volamos.

viernes, 28 de marzo de 2014

AMIGOS

        Los sábados quedaban para tomar algo en la terraza de algún bar. Bebían cerveza, cenaban y prolongaban las conversaciones hasta bien tarde. Amigos desde el patio del colegio, ambos habían conseguido poco en la vida, trabajos inestables, vacaciones en la misma playa, un divorcio, un coche diésel y alguna relación pasajera. Hablaban con conocimiento de política nacional e internacional, de fútbol, de mujeres e incluso de recetas de cocina... Estaban al tanto. La economía les preocupaba mucho últimamente. Les tocaba el bolsillo. Y uno, llevado por la sinceridad, le confesó al otro: mañana comienzo algo nuevo, voy a cambiar, me haré escritor, tengo una idea, y gesticulaba con las manos como quien coge un bolígrafo. Sí. Lo llevo pensando hace tiempo. La destrucción moral de la sociedad es inminente y no hablemos de la ecología, esto se va a pique. ¿Has visto las noticias hoy? Un desastre. Yo... Camarero, dos más. Algo hay que hacer.

PERSONAE


        Desde que lo conoció, hace más de doce años, había sentido un inexplicable rencor hacia su amigo. Un rencor amargo y viscoso. El germen de esta aversión radicaba en el cariz que cada acto o cada palabra adquiría en aquel: todo cuanto hiciese o cuanto dijera parecía no extinguirse jamás, como un eco infinito. Culto, irónico, reputado en su profesión. Los más insignificantes detalles de su indumentaria también eran objeto de envidia: una corbata, unos zapatos... Pero lo seguía siempre, pues cualquier opinión, cualquier idea le resultaba brillante y genuina. Era él, el éxito, con mayúsculas: É-X-I-T-O. ¿Éxito?, ¿se puede saber realmente el significado de esa palabra? Tanto tiempo juntos y no quiso darse cuenta de que su amigo lo apreciaba de verdad. Servicial, siempre dispuesto, alegre y ahora, mírate, llorando, no sabe si podrás acabar esta indigna necrológica.
EL ALCOHOL (2)

         La hojarasca y la arena se arremolinaba en las calles y molestaba a los transeúntes que caminaban cabizbajos y aprisa. Este aire molesto le volvía melancólico, una melancolía real, sensible, como un punzón agudo en el pecho. Decidió buscar amparo y entró en un pub. Sintió una bofetada de humo que lo metió en ambiente. Rostros y olores reconocibles, siempre los mismos. Pero no quería hablar. No hablar. No ponerme al descubierto. Con esta ansiedad mal disimulada se dirigió a la barra, sorteando a los otros, identificando la música atronadora: quería un ron o un whiskey, seco. Ron. Y mientras una camarera inexperta le servía la copa, contempló con desgana la voluptuosidad de sus labios morados. Bebió y sintió el ardor y una sensación de alivio. Sentir no querer sentir, y quiso más, otra copa. En ese momento la música hizo un extraño juego con el humo y, en un tiempo aparte, como congelado, la camarera sacó súbitamente la mano del fregadero. De su dedo pulgar caía un gota de sangre muy roja y muy gruesa que rotuló el borde de un vaso.

jueves, 27 de marzo de 2014


MAIKO


Ahora yo, el desterrado, el inmoral,
el incierto, burlando los caminos,
heridos los pies, hambriento,
huyo de las luces, del rumor de la gente,
del feroz ladrido del perro
y entre los árboles, bajo la luna de papel,
lloro, ni dioses, ni sake,
ni seda, ni código, ni puñal, 
solo y amanece:
un ruiseñor en el cerezo
es una lanza
que el corazón muerde.









CIAO


          Con precisión ordenó sobre la mesa de la cocina los cuadernos. Abrió uno y miró con vergüenza la mala caligrafía de la letra, como cosida al subrayado azul de la página. Observó la raya, el surco de tinta acuosa recorriendo el papel. Las ideas ininteligibles y remotas. Y recontó con la vista. Cinco, anillados. Todos igual, con las tapas azul vaquero. En la chimenea había encendido un fuego vivo que abrasaba una pirámide de astillas y troncos de encina seca. Uno a uno los fue arrojando y, sin pausa, fueron consumiéndose. La llama, alegre, crepitante, le dilataba las pupilas y contemplaba, con placer, cómo las pavesas  se desprendían en el humo frenéticas, a sacudidas, extremidades, cuerpo y alma. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

EL ALCOHOL (1)



        Las calles se han ondulado y con las horas han adquirido una viscosidad de gasterópodo escurridizo. Marchan hacia atrás, dejando un rastro sucio que se diluye. Marchan hacia abajo y permiten entrever, en la lejanía, el alba enrojeciendo los valles y los bosques, mientras sobre su cabeza giran en revuelo chillón unos vencejos comunes. Las casas se proyectan irregularmente, como recortadas en cartón-piedra, y parecen marchar en orden por la línea grisácea y azul de los zócalos, hacia abajo y hacia arriba. Aún hace frío. Se ha subido el cuello y apretado el paso. La sensación de las cosas se esfuma: un tenue vapor constató el cambio en la respiración.

martes, 25 de marzo de 2014

AGORAFOBIA

       Un habitación de cuatro por cuatro, sin cortina ni visillo, pintada en blanco roto y decorada con una cenefa rojiza y geométrica de inspiración griega. Un espacio con un solo mueble: un sofá de dos plazas, ciento setenta y dos por cien centímetros, centrado y apoyado en la pared; el sofá está revestido de una tela sintética verde veronés con estampado floral en negro de la que, inesperadamente, surgen dragones voladores. Baldosas cerámicas de sesenta por sesenta, imitando un mármol grisáceo. Un bombilla de bajo consumo, 11 watios, desnuda, simple. El edificio se orienta al Norte.

     Cada tarde, él abría la puerta, con decisión. Se sentaba en el lado izquierdo del sofá, junto a la única ventana, que daba al Oeste. Curvaba el cuerpo hacia adelante y descansaba los codos en las rodillas mientras apoyaba en las palmas de las manos el rostro. El tiempo transcurría ensimismado hasta que se levantaba y, con calma, abría la ventana, la hoja izquierda, y un aire nítido inundaba el cuarto. En frente hay una huerta con frutales y los cantos de los estorninos y los gorriones que revoloteaban en una higuera altísima entraban en la habitación. Al cabo, salió, sin cerrar la puerta, para regresar con unos libros de pasta verdinegra en una mano y una taza de café humeante en la otra. En la esquina de la pared Este, en encaje perfecto, colocó los libros. Sorbió el café mirando por la ventana. E inexpresivo volvió al sofá para tornarse, de nuevo, escultura. 


TÁNTALO

          Escúchame, te llamo porque quiero contarte un asunto que me preocupa desde hace tiempo. Es un sueño. No uno normal, sino una pesadilla. Chris me dijo que lo contara o que lo pintara. Tú que pintas bien, hazlo: el miedo es una desfiguración, una procacidad inútil. Sácalo de ahí. Plásmalo. Dibújalo. Es plástico. Le he hecho caso y cada madrugada me despierto con un terror que me arranca bajo los ojos y me envuelve en sudor, en ansia, en una sed hiriente. Qué es. Quién es. Me levanto, busco el blog y los lápices. Solo consigo emborronar una forma tosca, como una manzana. ¿Me escuchas? 

GEOMETRÍA



        El día había amanecido emborrascado. Sintió intranquilidad. Por el noroeste amenazaba un imponente y retorcido nimbo de plomo. Miró afuera y, a pesar de la ausencia de luz, divisó un cerezo de florecillas irreales. Con el dedo índice recorrió el contorno del marco que delimitaba el cristal de la ventana y, en el vaho, quedó dibujada una línea  de un centímetro de grosor. La brisa, de repente, se hizo más fuerte y sintió la yema en la superficie fría y húmeda del cristal. Se estremeció el cielo, y cayó granizo.

lunes, 24 de marzo de 2014

NIRVANA

                                                                          With the light out, it's less dangerous
                                                                          Here we are now, entertain us


                Kurt Cobain. 8 de abril. 20 años. A Moraleja apenas llegaba la radio, excepto La Ser y Radio Nacional; los 40 o frecuencias así eran un accidente. Difícil saber qué se cocía por ahí. Además, excepto mi hermano, que aprendía a tocar la guitarra, ninguno de mis amigos tenía especial interés por la música, de ningún tipo.
                Escribo este post para recordar el día que escuché por primera vez  Smells like teen spirit. Fue en Covilha, en Portugal, durante un intercambio escolar con el instituto. Tras los campeonatos deportivos, la comida de convivencia, etc., nos dieron unas horas libres antes de regresar. Una chica, llamada Carla, me preguntó si quería ir con ella a una discoteca. Nos montamos en su moto de cross y subimos y bajamos, a toda velocidad, las empinadas calles de Covilha. Llegamos a la discoteca Nº 1 - creo recordar que así se llamaba. Llevado de aquí para allá, por mi enérgica amiga, pedimos algo en la barra y nos metimos en la pista de baile. Tenía 16 años. La gente saltaba, bailaba, se empujaba, chillaba y ... era frenético. Cuando sonó Smells la pista fue un torbellino. Es Nirvana - me dijo Carla.
                No se me quitó de la cabeza y a los pocos días vi en TVE el vídeo. La canción arrancaba con un riff feroz e inquietante, para agazaparse luego, contenida, por el bajo de Novoselic y la batería de Grohl , y volvía a romper con la fuerza visual del desgarro Here we are now, entertain us de la voz de Cobain.
             Un par de meses después visitamos la Barcelona preolímpica. Un viaje de fin de curso, como todos, los de entonces. El último destino fue Andorra. Compré el casete en Andorra la Vella. Nevermind. Sí importa, ahora. Aquel viaje de vuelta, con la inconsciencia y la pasión del adolescente, intenté que mis compañeros de autobús escucharan la cinta en los walkmans.
                En Now is the hour ( Ahora es el momento ), Tom Spanbauer cuenta la historia de Rigby John Klusener, un adolescente de 17 años que quiere abandonar los campos de siembra de Idaho y marchar a San Francisco. Purple Haze, de Hendrix, es el acicate para salir de una vez por todas del ambiente opresivo de su pueblo y de su familia. Así que un día decide largarse y leemos cómo éste marcha por una carretera, optimista Purple Haze was in my brain, / lately things don't seem the same, hacia San Francisco. No sabremos más de él, pero lo consiga o no, Rigby John Klusener había logrado mucho antes zafarse, por los punteos psicodélicos de Hendrix, de aquella realidad mediocre.
                Una canción o un poema pueden abrirle un espacio nuevo a la realidad, quizá como un espejismo, aunque los espejismos también reconfortan al sediento.

                Es éste un mínimo recuerdo/homenaje a Kurt Cobain, quien alguna vez se quejó de que el público no lo entendía. Quizá. A él se lo llevó el dolor, la depresión y las drogas. Le hizo una brecha a la Generación X.


domingo, 23 de marzo de 2014



[PARADOJA DE LA LIMPIEZA]



De la partícula inclinación al círculo:
sea tránsito o altivez de la materia
que, imperceptible y resistente,
la levedad de la mecánica engendra.
Los trapos, el producto corrosivo
con que higienizas, un despropósito.

DISTRACCIÓN  

“Para poder escribir bien sobre un asunto,
uno debe haber dejado de estar interesado en él”
F. Schlegel

El auditorio estaba ya acomodado y permanecía en silencio. Los trámites de la presentación se habían demorado en méritos y lisonjas, pero al fin le llegó el turno. Para esta intervención había decidido variar ligeramente el programa e incidir en un tema sobre el que llevaba trabajando varios meses. Con vocación pedagógica, dada la aparente sequedad expositiva que demandaba la ponencia, quiso darle un punto de entusiasmo. Quizá se notase. En un momento, pasó a escuchar su propia voz y presintió que controlaba los hilos y que las palabras se sostenían en sus anclajes y danzaban como ágiles marionetas. Cuanto decía surcaba la memoria como una corriente líquida y se sentía liviano. Miró, con atrevimiento, al público, a quien percibió como una sombra insólita sobre una mancha de grana y, en un desliz, su pensamiento le trajo imágenes de abejas sobre las que tardó en reaccionar. 
CHARIS


 Él la vio. Una emoción desbordante anuló sus actos y su pensamiento. Con extrema delicadeza ella recogía los libros, y se puso en pie con un movimiento sigiloso retirando cuidadosamente la silla, por no hacer ruido, y se marchó. Cuando hubo llegado a la puerta de cristal, una irradiación blanca y lima la inscribió en un círculo de luz. Él no se movió ni un ápice y la persiguió con la mente.

martes, 18 de marzo de 2014

LEDA


      Katerina sueña sentada en el brocal de una fuente; el agua resbala dulcemente por las alas extendidas del cisne de alabastro que la corona. Visto desde el cielo, este parque es apenas una minúscula mancha verdosa en un plano. Un parque con escasa entidad municipal que tiene una fuente rítmica y alada para Katerina. El agua la acomoda y la seduce. El sueño de Katerina está poblado de susurros, de placidez y cualquiera podría penetrar, en voz baja, por sus ojos azules y húmedos. Ha movido las pestañas, ha parpadeado, despierta, y se percibe una convulsión, un soplo en la faz del agua y en el envés de las hojas de los plataneros que dan sombra. Katerina se mueve, se incorpora y se marcha. Vuelve al trabajo. Anda el tiempo, la ciudad no se detiene.


domingo, 16 de marzo de 2014

VERANO



Hemos venido todos al río, y tú también,
te siento cerca y adivino la luz cómplice
del manantial
en silencio.

Todos hemos reído en esta inocencia del ocio,
mientras el sol y el verano crecían.

Te he susurrado.
Y dentro del agua sonríes y ágilmente sonríe
tu cuerpo acuático y sumiso al movimiento
atleta de la corriente.

De mí haces azar
y atónita danza de junco
en el tapiz de la orilla,
reflejado.

Y quiero ser en tu piel, inundarme en tu piel,
burlar las horas.
Quiero ser en tu piel, y ser agua.

Te miro
y sustentas el vertical paisaje de fresnos.
Y vienes,
somnolienta y erótica como un mito
te abres,
y ahondas la línea de las sombras.

Y vuelves al agua.

Ven. Invitas.
                          
Y pues eres fuga huyes
al lecho donde te sumerges,
desde donde cobriza emerges,
inciertamente real
y osada espuma que la sabia ribera diluye.

Todos hemos venido,
tú también,
la risa, el juego, el agua
feliz y cristalina
en que mi mano sumo para hallar las tuyas.




[  PIDE EN IMPERFECTO SONETO QUE VUELVA A ESCRIBIRLE SMS CADA   NOCHE ]




Los mensajes a móvil como lenguas    
la noche alada surcan y enardecen;            
tangos de colibrí, verbal esfera
de los sueños: por ti imaginé miles

cuando de la sed de tu piel bebía,  
y el silencio, la pulpa de tus labios,
letra a letra, saliva a saliva,
era ansioso sabor de tus perfiles.                               

Pues te he amado como nadie no cese                                         
ni la elegancia de tu voz de mango
ni este juego del azar ni el destino

incierto: y así, amor, pido que quiebre
la oscuridad la luz ámbar del párpado
y el No que me confunde tu camino.


                                                    en Moraleja, 2003 

viernes, 7 de marzo de 2014

SOLEDAD


Se ha de levantar temprano;
trabajar le estimula, pues la acción en la vida
es pensamiento
y basta para no estar solo.

Esta tarde los campos de cereales
desprendían una luz extensa
y daban calma como una caricia de madre.

Dentro del coche, la respiró muy hondo
y los pulmones lanzaron un vigor cálido
que golpeó diáfanamente sus músculos,
reviviendo la sangre y dilatando las pupilas.

Se siente cansado, reconfortan las sábanas
perfumadas, pero no concilia el sueño.
Otra noche más, y percibe el engaño.

Sonríe, cierra los ojos, y quiere dormir.

                                (por el 2007, en Cabeza del Buey)

lunes, 24 de febrero de 2014

 VOLVER 

 mas polvo enamorado




Un golpe feraz que el viento arroja,
en círculos de luz, polvo ardiente,
enajenada ceniza:

restos durmientes que danza extinta,
en el halo frágil y silencioso
de la luna fluente, desordena.

Amor, soplo que sin ser
iluminas y eclipsas,
sentirse quisieras, fascinarse entonces,
girar con fingido cuidado

de la balsa torpe y pestilente los remos,
por la coreografía ya fugaz
y dispersa

y arribar a esta orilla.

domingo, 23 de febrero de 2014

SEPTIEMBRE



Amarrado, a la sombra
de un circo decrépito,
el pony  tiene unos ojos negrísimos
y cansados, quizá, por el viaje furtivo a vastas praderas
al que le impulsan los genes
de bestia indómita
que fuera algún ancestro.

Lo observo
y a mi lado a un padre un hijo pregunta: ¿está triste?

Sí, envejece, los ojos le delatan,
vuelve de la infancia del mundo.


                                 Del 2002, circa, en Moraleja

2. Emily Dickinson

   ¿Qué leer?,- como la revista - una tarde cualquiera, a cualquier hora, mientras esperas...

          El viento comenzó a mecer la hierba, editado por Nórdica con ilustraciones de un prometedor Kike de la Rubia -ver web- apareció en los estantes de la librería de El Corte Inglés de Badajoz. Lo leí en la cafetería del último piso hace un par de semanas; lo releí de nuevo en casa, esta tarde de domingo soleado, esperando la lluvia que se avecina a la noche. Es una corta selección bilingüe de los poemas de  E. Dickinson.

          Me siento contento y extraviado con esta lectura- ese es el sentimiento que me ha dejado también otras veces esta poeta. Tengo la sensación de invadir una intimidad familiar y sosegada que recorre el campo, la casa, las flores, el alma, el amor, la muerte asumida, como quien, cogido de la mano, aprende secretamente de la vastedad de lo efímero y la cercanía de lo extraño.

         El enigma de Dickinson: no esperar nada.
     
            288

Yo no soy nadie. ¿Quién eres tú?
¿También tú no eres nadie?
¡Entonces ya somos dos!
¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes.

¡Qué aburrido ser alguien!
¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,
como una rana, todo el mes de junio,
a una charca que te contempla.

                                  Trad. de Enrique Goicolea

            288

I´m Nobody! Who are you?
Are you - Nobody - Too?
Then there´s a pair of us!
Don't tell! they´d advertise - you know!

How dreary - to be - Somebody!
How public - like a Frog -
To tell one´s name - the livelong June -
To an admiring Bog!




sábado, 22 de febrero de 2014

         Escuela


    Los chicos de este lugar son altos y huesudos,
    los ha bruñido el sol y el aire.
    Los chicos de este lugar se balancean con arrogante desidia,
   que les nace de los pómulos y de los ojos aún claros.
   No les muerde la timidez y ansiosos
   olfatean el sexo virgen  de las chicas que pasan.
   Hablan, blasfeman, se retuercen y dan puños
   entre risas e injurias. Son más hombres.
   Los hombres de este lugar les alientan los pasos,
   aunque carecen del feliz sentido
   de la amistad.
   Las estrías de la piel muestran el tiempo,
   mientras mastican la vida...
   apostados en la barra, sonríen y beben,
   comentan nosotros también éramos así,

   arrogantes, finos, listos como linces...

                                                 (del 2003, o por ahí)
                                                                                                               A Juan José Ovejeros y a Bienvenido Martín

Yo crecí en Moraleja, en donde he vivido hasta hace poco, aunque de forma intermitente. Si pienso en la lectura, como quiero hacer en este blog, pienso en la supervivencia del lector; aún recuerdo cuando, por contribución popular, se inventó la biblioteca pública. La visité mucho. Conocí todos sus estantes y las posibilidades que estos, en aquella edad, me daban: Ásterix, Tintín, Los Cinco, la colección de Alfaguara... y los libros de naturaleza, que eran mis preferidos. Iba cada dos o tres tardes, después de escuela, y regresaba a casa con un ejemplar, que aquella misma noche leía. 

Esa "época" feliz de lector ligero, digamos, fue la segunda etapa de mi iniciación; pero la primera etapa por dónde cae. Hace no mucho, fondeando en este tema, pensé en qué libros podrían haber marcado mis comienzos en esta afición -sic-. Moraleja no era un lugar inhóspito culturalmente, era simplemente pobre. Había una librería, Bursan (Búrdalo&Sánchez), pero estaba poco provista y, claro, no había dinero. El estímulo de  los cómics de DC o Marvel era un espejismo cuyo horizonte elástico lo marcaba el escaparate. De todas formas no lo recuerdo como algo que anheláramos, pasábamos por allí, mirábamos, "pedíamos" y seguíamos jugando por las calles. Ese pasado no se presenta ni siquiera nostálgico, sino muy activo, solar. Los chicos de allí, al menos mis amigos, no se preocupaban mucho del tema, había balones y bastaba. Pero la imaginación quiere espacios y hogueras que la alimenten, y tras regresar a casa, hacer los deberes (entonces escasos) y cenar, volvíamos a la lectura.

Por ese camino de la imaginación, que entonces era un sueño de conocimientos, me he remontado un poco más allá, y si la calle no era lugar para libros, no sé qué decir de la escuela. 3º, 4º, 5º de EGB: Enseñanza General Básica. La disciplina férrea de doña Chelo, por quien sentíamos miedo y rebelión, pues tenía una mano de olivo dura y fría; y una voz cortante y cuando, cada mañana, en la escuela pública nos hacía rezar el Padre Nuestro, el hágase tu voluntad era de una implacable y turbia ironía, que nos hacía desear que la mañana acabase pronto. No obstante, le debo mucho al gobierno de doña Chelo  y debo reconocer que por mí y por mis hermanos, tranquilos y aplicados, sentía predilección. 

El curso de 3º y 4º lo hicimos en las "seras" - hasta tiempo después no descubrí que eran "las eras". 5º en "La fragua", un casa que años antes había servido de fragua y más tarde de gimnasio. Más de un carácter se forjó allí. El orden y mando de doña Chelo dejaba poco margen para lo lúdico y el esparcimiento, y no alcanzo a recordar ningún momento literario, vagamente poemas a la encina o a la patrona, la Virgen de la Vega, por mayo. Por el contrario, sí recuerdo el dogma de la lectura: Sacar el libro y a leer. "¡Raúl Recio, lee en voz alta!", y todos sabíamos que el pobre Raúl o Chema o Álvaro o Sonia cobraban con seguridad, así que metíamos la nariz en aquel libro que habíamos sacado de nuestras mochilas con síndrome de urgencia, y no perdíamos pista de por dónde iba la atlética y militar lectura .

Es posible que esa sea la primera etapa de mi descubrimiento. Agazapado, tras la voz atemorizada de mis compañeros, yo caí en la palabra, encontré un camino distinto, una fuga de Alcatraz, silenciosa, solitaria, urdida a escondillas de la maestra. Los libros de lectura eran los Senda, de la editorial Santillana, que aún guardamos.

Si trazo un mapa de etapas de mi aficción a los libros, éste es mi primer estadio consciente. Hay una etapa primigenia, una semilla, que desgranaré en otro post, otro día quizá.

viernes, 21 de febrero de 2014

1. Galería de Fantasmas, Juan Luis Panero


Unas semanas después de enterarme, por El País, de la muerte de Juan Luis Panero el 18 de septiembre del pasado año, fui a la librería Colón y compré Galería de Fantasmas, la reedición que la editorial Visor ha hecho del que fue el primer premio Loewe - otros tiempos -. Lo he leído estos días lluviosos de febrero. Mi homenaje a quien, poeta de la decadencia, descansa en paz.

El éter del alcohol, el tiempo que trasciende la esencia de cada poema, la voz en la sombra, la luz vidriada de esta galería nos ha dejado un regusto de sinceridad: los "fantasmas" nos visitaron, y nos hicieron compañía.



Imágenes de un otoño

Allí,
en aquel destartalado apartamento
para veraneantes -pasado el verano-
en octubre, en aquel octubre antipático y frío,
llegaste tú y aquellos poemas,
la amarga lucidez de unas palabras,
humo en la chimenea, temblor de la tramontana.

Lejos de allí,
muy lejos -años después-
recorro sus destempladas habitaciones,
los despintados muros, quebrados cristales,
tanta desolación, pasión tan solitaria,
buscando la salida, borrar de la memoria sus paredes.

Sin embargo, de alguna forma, sigo allí,
y no puedo salir
mientras tú regresas, otra vez, sonriendo
con los labios fríos, mirándome con los ojos cerrados,
fantasmas abrazados, besándonos y odiándonos,
tras la puerta cerrada, frente al fuego,
fúnebres despojos, desoladas imágenes de entonces.